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Archive for Març de 2015

Democràcia directa als municipis

Seminari sobre política municipal

El proper dissabte dia 21 de març el destacat i polifacètic membre de la SPV Temi Vives Rego participa en un seminari sobre el control democràtic com a model per a enfrontar els reptes polítics del segle XIX. Serà a Santa Cristina d’Aro, a l’Auditori Espai Ridaura, a les 10:30 hores del matí. Després de les ponències i el debat amb la participació dels assistents, hi haurà un dinar amb els ponents. Per a més informació, baixeu-vos el programa clicant aquí (673 kb).

Els que us hi pugueu arribar, no us ho perdeu!

Anuncis

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 Volguts,

us aconsello aquest video de tres minuts. Es una denuncia digne i tendre de la situació actual a Espanya. A mes, si sou assiduus a les nostres sessions, reconeixereu al personatge central.

 

El link és:

http://www.jamesonnotodofilmfest.com/cortos-a-concurso.html?id=cw54e68fa0a96e5

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Apreciados simpatizantes de la Societas Philosphorum Viventivm,

  La revista “mientras tanto” ha estado 35 años trabajando por una humanidad justa en una Tierra habitable. Ha sido una revista de reflexión y crítica desde la izquierda, el análisis ecológico y el ecologismo. A partir de ahora deja de publicarse en papel, lo hará únicamente en versión electrónica  y se ofrece gratuitamente en http://www.mientrastanto.org Muy aconsejable.

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En el seminario de Filosofía Política que funciona regularmente desde hace años bajo la iniciativa del Prof. José Manuel Bermudo, un compañero del Seminario, Pablo Scotto, le ha enviado unas preguntas sobre la última sesión de “Lecturas sobre Marx” al prof. Bermudo que, al contestarlas, ha querido compartir sus respuestas con tod@s. Las preguntas y respuestas rezan del siguiente modo:

1. En primer lugar, no acabo de entender la relación entre la mayor sutilidad de la tecnología y su mayor fragilidad.

“Por otro lado, el otro elemento que incide en la mencionada paradoja, es el hecho sabido de que cualquier tecnología, cuanto más sutil y evolucionada, se vuelve al mismo tiempo más frágil; en la evolución de la máquina, en su sofisticada perfección, radica su debilidad, su vulnerabilidad. Conforme a esto el capitalismo, cuanto más desarrollado y sutil en sus dispositivos y procedimientos, cuando más perfecto como máquina de generación de plusvalía, se vuelve más frágil a la exterioridad; cuanto más y más totalmente domina, más débil y efímera es su dominación. Por tanto, sus contradicciones o irracionalidades son más bien límites que no constitutivos de su esencia”.

Para explicar la fragilidad de las tecnologías más complejas, ponías el ejemplo en el seminario de los coches de fórmula uno frente a los tractores, o de los sistemas informáticos frente al martillo. Entiendo que esto son solo ejemplos, pero el problema es que no me ayudan a entender lo que se intenta explicar: la fragilidad del capitalismo más desarrollado ante la exterioridad. La pregunta es: ¿en qué medida el desarrollo de la tecnología actúa como una fuente de contradicción o de desestabilización en un sistema perfecto de valorización del capital, y no como una fuente de estabilización del sistema, como un modo cada vez más perfecto de explotación?

 

R-1. La idea es la siguiente. Manteniendo la metáfora del F-1, cualquier elemento de exterioridad no controlado (por ejemplo, una suave llovizna, estado de los neumáticos…) se convierte en una amenaza a su estabilidad de difícil control. No es que la alta tecnología genere desequilibrios, sino que soporta peor cualquier elemento exógeno. Piensa qué sería una situación de pérdida del suministro eléctrico durante unos días hoy con el efecto que hubiera te ido hace un siglo; piensa qué supondría una situación de guerra hoy, respecto a tiempos pasados. Piensa, en fin, qué supondría hoy una huelga de dos meses en el transporte. Es decir, la perfección en los dispositivos de producción valor exige cada vez mayor y más eficiente control de la exterioridad, de toda exterioridad, hasta el punto que el capitalismo no soporta ya ninguna exterioridad…., necesita la subsunción absoluta del mundo. Por eso, a cualquier resistencia efectiva es una potente amenaza. Su reproducción hoy no se basa en su capacidad de soportar esas resistencias, sino en su potencia para prevenirla y evitarlas.

2. En segundo lugar, no entiendo qué se entiende exactamente por revoluciones del valor del capital social en la página 6. Me parece que se refieren a los procesos que dan lugar a  situaciones de inflación generalizada, pero no sé si es eso. También me gustaría saber qué relación existe entre estas revoluciones del valor y la especulación.

 

R-2. Marx se refiere a los cambios profundos de valor de unas mercancías (por ejemplo, por la innovación, por nuevas materias primas…) y cómo afectan a un proceso de producción en marcha. Esto se ve intuitivamente mejor si hablamos de precios: cómo afecta, por ejemplo, un cambio en el precio de petróleo a una refinería que tiene reservas compradas a precios sensiblemente mayores o menores… La especulación, sin duda tendría en este caso su importancia.

 

  1. En tercer lugar, no entiendo bien la primacía lógica del carácter social de la producción con respecto al trabajo asalariado (p. 11); ni, por consiguiente, el hecho de entender como algo separado la valorización del capital (en tanto que esencia del modo de producción capitalista) y el trabajo asalariado (posible en un modo de producción socialista). Me parece que la cita de Marx recogida llevaría a entender estas dos cosas como parte del mismo proceso (no entiendo bien qué quiere decir “tipo de tráfico”, así que tal vez de ahí derive la confusión).

 

R-3. Ya sé que el concepto “trabajo asalariado” (Ta) planeta problemas que a su vez influyen en representaciones ideológicas. Aclaremos el concepto: el Ta es una relación social no exclusiva del capitalismo; podríamos decir que en éste está subsumida –primero formalmente y luego realmente, para seguir con la distinción marxiana- bajo una forma nueva, y así deviene “Ta capitalista”, que es la forma jurídica que permite comprar FT en lugar de trabajo (realizado). Ciertamente, éste no formaría parte de otros modos de producción, en los que pudiera darse el Ta bajo las formas propias de los mismos. ¿Podría, incluso, desaparecer el Ta?. En teoría no es imposible, pero cuesta trabajo imaginarlo en una economía compleja (de intensa división del trabajo y alta tecnologización) como las que muy posiblemente sucederían al capitalismo. Por tanto, es razonable pensar en la persistencia del Ta, pero con una “esencia” y “función” bien diferenciada.

El “modo de tráfico” es otra manera de decir modo de intercambio. No expliciats lo que no entiendes del mismo….

 

  1. En cuarto lugar, en relación a lo comentado en el seminario de que lo que necesita el capitalismo es valorizarse, y no tanto crecer, me gustaría saber tu opinión acerca del carácter anticapitalista de las “tesis decrecentistas”. Me explico: se suele decir que el “decrecimiento” es anticapitalista de un modo “esencial”, pues va en contra de la necesidad que tiene el capitalismo de crecer de forma constante. Pero si la esencia del capitalismo no es crecer, sino valorizarse… Por otra parte, aunque en relación con esto, no acabo de ver claro si es posible pensar de forma separada la valorización del crecimiento: la valorización conduce, como se dice en el texto, a que el capital oferte en el mercado siempre más de que lo demanda; este excedente de mercancías lleva a abrir nuevos mercados…

 

R-4. Empecemos por el final. El crecimiento es, al mismo tiempo, expresión o resultado de la valorización y condición de posibilidad normal de ésta; el crecimiento es el rostro diurno de la valorización. Y el rostro presentable,  pues el crecimiento se pone en escena como riqueza dl país, mientras que la valorización exige sacar del desván el muñeco diabólico, el capital. Ahora bien, cuando el capital no se puede valorizar se manifiesta en que no puede crecer. Y es ahí, en esa situación no deseada (pero por la que inevitablemente pasará una y otra vez), donde surge la cuestión planteada en el texto. Y es ahí donde, para poder valorizarse debe decrecer, destruirse (crisis), recuperando condiciones de crecimiento-valiriazicón. (Sé que esto es más complejo, pues tendríamos que distinguir diversas ramas de producción, etc.; pero la idea es esa).

Vayamos a la primera cuestión. Ese “decrecimiento” que suponen las crisis, locales o generales, sólo es “anticapitalista” de forma inmediata; lógicamente, ningún caporalista quiere la crisis (al menos en su casa). Pero esos decrecimientos periódicos coyunturales, por un lado, pertenecen a la esencia misma del capitalismo, están enraizados en su lógica; y, por otro, en mirada dinámica, son como el instrumento o dispositivo para recuperar las condiciones de crecimiento-valorización.

Ahora bien, y así acabamos, cuando hablamos del decrecimiento no como situaciones coyunturales e internas, sino como estrategia de oposición, como una forma de resistencia, como irrupción de una exterioridad (subjetiva, política) en el ritmo del capital, entonces creo que sí, que es anticapitalista.

 Yo alguna vez he criticado las teorías de R. Bahro y otros del “crecimiento cero” del capitalismo precisamente para resaltar ese hecho: el crecimiento cero (y con mayor motivo el decrecentismo) no es compatible con el capitalismo, no es el “capitalismo de rostro ambiental y humano”, no es ”sostenible”; por tanto, sólo puede defenderse de forma consistente desde el anticapitalismo.

 

  1. En quinto lugar, tengo una duda con respecto a la cuestión de las crisis. Marx dice que las crisis vienen siempre precedidas de un periodo de subida generalizada de salarios (un periodo de exceso, de lujo), y que la única manera que tiene el capitalismo de salir de estas crisis es destruyendo fuerza de trabajo y medios de producción (esto es, pasar por un periodo de “purgación”, para que el ciclo vuelva a ajustarse). Desde esta perspectiva, la prosperidad relativa de la clase obrera es estructuralmente (independientemente de la buena o mala voluntad) pasajera y, además, anuncia siempre una tormenta (una crisis). A primera vista, esta reflexión me resulta desesperanzadora: parece que la única salida sea la revolución violenta. Pero, al mismo tiempo, la reflexión muestra cómo el aumento de los salarios de la clase obrera plantea un problema serio al capital, hasta el punto de hacerlo entrar en crisis. La pregunta es la siguiente: ¿podrán ser útiles las tesis “keynesianas” que critica Marx, pero no ya para salir de la crisis, sino entendiéndolas como una forma de cambio hacia el socialismo? ¿Qué relación guardaría esta problemática con la teoría de la subsunción?

 

R-5. Primero, no veo motivos para la desesperanza, ni para ponernos en el horizonte de la revolución violenta (Rv). Ésta se ha de pensar como una contingencia, una situación excepcional cuando no hay salidas a las contraposiciones en que la sociedad se enreda. Si llega, llega; si ha de llegar, lo hará. A mi entender no es cuestión de estrategia, ni de racionalidad, sino de historia, como diría Kant, que un día u otro rompe con los obstáculos que la razón y el derecho no logran superar. Por tanto, por ser imprevisible e inevitable  cuando llega, escapa a nuestra conciencia moral; y por ser inimaginables sus resultados, no está en nuestra mano juzgarla. Lo peor de la existencia, con ser malo, no es la “violencia”, sino que ésta sea gratuita, bien porque se “traicione” una revolución que sólo con los resultados (no simplemente con los fines o intenciones) puede legitimarse, bien porque tras “la crítica de las armas” no se sepa qué hacer tras el momento de la violencia. En fin, dado que no es programable, ni evitable, sólo queda por desear, si llegara esa violencia, que no fuera inútil.

Por otro lado, de la radicalidad e inevitabilidad de las contraposiciones no se deriva necesariamente la explosión violenta; debiera haber salida, pero pensando ésta con rigor, como una “salida”, es decir, abandonando un topos y entrando en otro. Es la misma “salida” a la que la Rv, si ocurriera, debería conducir para dar sentido al sufrimiento.

En cuanto al otro tema, yo no creo –ni Marx tampoco- que el crecimiento de los salarios llevara al capitalismo a su límite, es decir, fuera esencialmente revolucionario, fuera la estrategia a seguir. Otra vez estamos en la fetichización de los conceptos, en no ver el significado histórico y concreto de cada elemento o relación. Lo que pone en cuestión al capitalismo es todo aquello, y sólo aquello, que contribuya a hacer imposible la valorización. En consecuencia, un crecimiento constante de los salarios será insostenible para el capital si ese incremento es a costa de la tasa de plusvalía, si llega a dificultar la valorización. Mientras no sea así, mientras tenga otros efectos (como la paz social, la recualificación de la FP) que compensen el crecimiento del trabajo necesario que implican,  no pondrán en cuestión al capitalismo, éste podrá permitírselo e incluso, según las condiciones, serle favorable. Por tanto, los “salarios altos”, como otros muchos factores, hay que valorarlos por sus efectos en la coyuntura para decidir su potencial subversivo.

 A otro nivel, a mí me parece siempre justa la demanda constante y creciente de los salarios, pero no porque sea un factor siempre  “anticapitalista”, sino por otra razón: porque en sí es una defensa de las condiciones de vida de los trabajadores (como la reivindicación de derechos), y esa mejora es un deber “absoluto”. Por tanto, defensa sin condiciones de las mejoras de las condiciones de vida, pero sin la ingenuidad de pensar que esas demandas son en sí una vía alternativa al modelo.

Por eso parecen más alternativas y más sólidas, mejores referentes de una estrategia al socialismo, todo aquello que se oponga inmediata y/o incondicionalmente a la valorización. Por ejemplo, la conquista de garantías de rentas básicas, mínimas etc. etc., que no dependan de la productividad, de las posibilidades de la coyuntura; o la garantía sin límites de salud, educación, cultura, en definitiva, de “riqueza” (que no siempre se hará a costa del valor, pero puede serlo en una estrategia consciente y medida….) del pueblo. Y, sobre todo, como reivindicación económica más netamente anticapitalista, la fijación de un límite o techo a las rentas, de todo tipo. Insisto en los dos aspectos: incondicionalidad e inmediatez.

En cuanto a las teorías keynesianas, creo que no responden a esas exigencias de inmediatez e incondicionalidad que las conviertan en obstáculos “absolutos” a la valorización; las medidas keynesianas pueden ser coyunturalmente una estrategia de defensa de las condiciones de vida de los trabajadores… al mismo tiempo que soluciones coyunturales para el capitalismo. Este es el gran problema teórico político de una política hacia el socialismo, la dificultad en diferenciar “reforma” y “revolución” cuando ésta no se piensa  como momento político del asalto al poder, sino como cambio radical del modo de producción. Y sí, aquí entra en juego el problema de la subsunción: se trata de pensar como posible y necesario introducir en el capitalismo, mientras éste siga siendo hegemónico, elementos y relaciones “socialistas”, que el capitalismo ha de asumir en función de correlaciones de fuerza e incluso de “precio” de reproducción. Fijar esos elementos, desarrollarlos, extenderlos… hasta el momento en que, de subsumidos “formalmente”, pasen a ser hegemónicos en la totalidad productiva, pasen a subsumir el “orden del capital”, y así  “¡hasta la victoria siempre!”.

 

 

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POESIA I LLENGUATGE

Lector: Carles Sales Pastor (Actor)

Introducció i comentaris: Josep Vives Rego (SPV)

 

La poesia com la filosofia, fa pensar i desperta sensacions i

emocions. Després d’una breu introducció a la trajectòria vital del poeta

viu mes llegit en català (Joan Margarit i Consarnau, Sanahuja, Lleida,

1938) en Carles Sales llegirà uns poemes en castellà i català

alternativament. Es projectarà un vídeo on Joan Margarit recita dos

poemes del seu darrer llibre: “Des d’on tornar a estimar”. Es tracta de

poesies bilingües escrites per l’autor (no traduïdes), la qual cosa

s’aprofita per fer una proposta original sobre l’existència dels poemes

i el misteri de la paraula poètica. Entre poema i poema, els presents

podran expressar els sentiments i sensacions desvetllats.

 

Bibliografia d’en Joan Margarit: Cien Poemas, 1997. Editorial Comares,

Granada. Estació de França. 1999. Ediciones Hiperión, Madrid. Des d’on

tornar a estimar (E-book i paper). 2015. Edicions Proa, Barcelona.

 

Lloc: Seminari del Departament d’Història de la Filosofia
Facultat de Filosofia, c/Montalegre 8, 4rt pis, aula 402

Dia: Dimecres 11 de març a les 17:30.

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